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Josué

Josué 1:1 se equipara con Dt. 34:1–12, especialmente el versículo 5, donde a Moisés se le llama por primera vez “siervo del Señor”. La misma señal se confiere a Josué, también por pri mera vez, al final del cap. 24 y versículo 29.
La conclusión de Josué (24:29–31) se repite como parte de la introducción a Jue. (2:6–9).



Josué 10:13 hace mención a un libro de 'Jaser' que también hace mención 2da. de Samuel 2:18 que dice al final "...He aquí que está escrito en el libro de Jaser.



En Josué 11:21 se describe a Josué llevando a los anaquitas fuera de Hebrón, pero en el capítulo 14:12 se da el crédito a Caleb por esa hazaña. Esta diferencia no es una contradicción, porque a Josué como jefe del ejército se le pudieron haber acreditado las proezas de su subalterno.



Quien escribe Josué asume que sus lectores conocían las historias antiguas del Pentateuco. Por ejemplo, se habla de los huesos de José en Gé. 50:25, que son sacados de Egipto en Ex. 13:19 y sepultados en Siquem en Josué 24:32; y la herencia prometida a Caleb en Núm. 14:24, 30 encuentra su cumplimiento en Josué 14:6–15.



Tanto Moises como Josue se quitaron sus sandalias en la presencia del Señor (Éxodo 3:5 ; Josué 5:13–15)



No es hasta el capítulo 22:1–9 que Josué despide a los hombres de las tribus orientales que lucharon, osea despues que se completó la conquista y que comienza su labor en Josué 1:14.



Cuando llegaron al límites del Jordán que está en la tierra de Canaán, los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés edificaron allí un altar (otro altar) junto al Jordán, un altar de grande apariencia según Josué 22:10, esto causo consternación entre las otras nueve y media tribus (Vease 22:10–34).



Josué 11:18-19 nos habla que pueblos (Reyes) no tuvieron paz con Israel ya que por naturaleza era gente mala la cual debian ser destruidos, lo que prefigura el castigo eterno de los impíos (Mt. 25:46); como la destrucción de Sodoma y Gomorra siglos antes.
Si no reco nocemos estos paralelos entre el juicio de Israel sobre los cananeos y el juicio final, fracasaremos en ver por qué a Israel se le instruyó actuar en esa forma, osea matar a todo hombre en la Tierra Prometida.



Moisés le dio a Oseas que significa "salvación" el nuevo nombre JosuéŒ, que significa "Jehovah es salvación" (Nm. 13:16). El nombre más adelante llegó a ser Yesua de donde proceden el griego Jesous, osea "Jesús".



El juramento que hizo Israel con Rajab, la ramera no puede compararse con las que hicieron con los Gabaonitas en el capítulo 9. Estos escucharon de la fama del Dios de Israel, pero nunca lo confesaron como su Señor, no asi Rajab que hasta buscó la salvación de toda su familia (24:15) y esta mas decir que llego a ser de la linea genealogica de Jesús.



De Josué 2:9 y 24 se puede observar que Jehová Dios ya habia derrotado al pueblo Cananeo anticipadamente.



La mayor parte del año el Jordán puede atravesarse fácilmente, pero Dios esperó hasta el principio de la primavera (cuando estaba en plena creciente, principalmente por las nieves derretidas del monte Hermón) para conducir a los israelitas al otro lado.



Josué aparta a 12 hombres para que colocaran piedras en el Jordán a fin de proporcionar una base firme en el lecho lodoso del río para los sacerdotes que llevaban el arca pesada (Josué 4:9).



El hecho que Josué predijo que el Jordán se detendría como en un embalse, demostraba que Dios haria eso y no causas naturales y que el cruce tuvo lugar en abril en la primera cosecha (5:10, 11), cuando el río se desbordaba. Conforme a otros paralelos propuestos entre Moisés y Josué, el cruce aconteció en la misma época del año en que Israel cruzó el mar Rojo.



El cruce del Jodán probablemente tuvo lugar cerca del vado que los árabes llaman Al-Maghtas, 12 km. al sudeste de Jericó y 13 km. al occidente de Tell el-Hammam. La ciudad de Adán, hoy Tell-ed-Damiye, donde se juntaron las aguas, está a 27 km. río arriba desde Jericó, de modo que una amplia extensión del lecho del río, más de 30 km., quedó expuesto para que toda la nación cruzara rápidamente. Un derrumbe de tierra cerró el río en 1267 y en 1906. Un terremoto que sucedió el 11 de julio de 1927 cerró la corriente sinuosa durante 21 horas y media. Estos paralelos dan credibilidad al relato sin restar nada a la predicción de Josué y a la asombrosa oportunidad del evento.



La palabra hebrea que tradicionalmente se traduce "mil", probablemente significa un contingente de cinco a 14 hombres, como en los censos de Números 1 y 26.



Jericó probablemente dedicada al dios de la luna ya que su nombre significa "ciudad de la luna".



Muchas veces se dice que Jerico cayo y no hubo resistencia, pero el rey de Jericó y sus fuerzas resistieron a Israel según Josué 24:11.



La Ley escrita en piedras se efectuaba cubriendolas con cal y escritas luego sobre ellas.



3 días le tomo a Israel descubrir el engaño de Gabaonitas y les tomó otros tres días para hacer la jornada de 27 km. de Gilgal a la liga gabaonita para confirmar el informe; osea un total de 6.



Las ciudades o paises en el mundo de Israel con frecuencia unían fuerzas para resistir a un enemigo (ver Josué 10:3-5 y Gn. 14:1–3).



El libro de Jaser o el libro del justo, era un relato antiguo y probablemente poético o colección de cantos épicos nacionales celebrando a los héroes de Israel. (Josué 10.13. y ver igual 2 Sam. 1:18–27).



Las expresiones "no hubo quien moviese su lengua", "ni un perro moverá su lengua" o “ladrar” representa la misma palabra hebrea que se traduce "dijera algo".



"Poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes" era una costumbre antigua ampliamente difundida de colocar sus pies sobre los cuellos de los reyes humillados. (1 Rey. 5:3; Sal. 110:1; 1 Co. 15:25–28).



A juzgar por la edad de Caleb, si los números se pueden tomar por su significado literal "el mucho tiempo (del versículo 11:18.) de la conquista" puede ser siete años. Caleb tenía 85 al final de la conquista (ver 14:10) y 78 cuando empezó (Josué 14:7 y Deut. 2:14). Aunque se advierte de lo imcompleto de la conquista en términos más precisos (ver a Josué 13:1; 15:63; 16:10).



Los refaítas eran gigantes que habitaban la tierra antes que los israelitas. Fueron conocidos por sus sucesores, los Moabitas y Amonitas, como los Emitas y Zomzomeos respectivamente (Dt. 2:11, 20, 21). Esta gente formidable, comparable en estatura con los Anaquitas, estaban en la tierra prometida en el tiempo de Abraham (Gn. 15:20).



La tierra que conquistó Josué es aproximadamente del tamaño del estado de Vermont en los Estados Unidos de América o Gales en la Gran Bretaña.



El Urim y el Tumim eran instrumentos que daban respuestas de "sí" o "no" a preguntas específicas sobre la voluntad de Dios; se conjetura que Urim (relacionado con maldecir) da la respuesta negativa y Tumim (relacionado con ser perfecto) da la afirmativa. Ver Dt. 33.8, 10; Josué 18:1–10; Núm. 27:21.



Aunque Efraín y Manasés fueron reconocidas como dos tribus (Josué 14:4), ellos sacaron una sola parte, aunque no sin protesta (17:14): Efraín en el sur, Manasés en el norte. Lo anterior a su falta de fe según Josue 17:16 que dice; además todos los cananeos que habitan en la tierra del valle tienen carros de hierro, pone al descubierto su fracaso espiritual: pereza, timidez y falta de visión.



Habían seis Ciudades de Refugio, hubicadas tres a cada lado del Jordán que servían para cualquiera que hubiere matado a una persona accidentalmente y sin premeditación, pudiera huir y encontrar asilo del vengador de la sangre, más precisamente, "el protector de familia.